Para llevar a buen término el cotidiano hacer y logrando con ello ser productivo con un sentido positivo hacia el interior de nosotros mismos, como al mundo exterior donde recaen el resultado de nuestro actuar, requerimos indispensablemente de salud, entendiendo ésta en su acepción mas amplia que implica tanto la parte física con toda su compleja bioquímica y alquimia que nos permite generar la energía para expresarnos con un poderoso y sofisticado vehículo, la salud mental que nos posibilita adecuarnos, comprender y disfrutar el mundo al que pertenecemos y el cuerpo energético con el que las emociones y estímulos que nos animan, direccionan el rumbo de nuestros destinos.
Lo que en la sociedad sucede es el reflejo colectivo del estado interior del individuo que la conforma y los cambios que en ella sucedan serán antecedidos por el esfuerzo individual de trasformación y superar las propias limitaciones, a la vez que alcanzamos niveles de maduración y virtudes que hacen del mundo un lugar hermoso y digno de experimentar a plenitud.
Si pretendemos alcanzar la categoría de civilización y evolución, llevar a buen puerto nuestra estadía en esta tierra, tenemos la responsabilidad individual de ser integralmente sanos e interrelacionarnos participando permanentemente en una colectividad en pro de su salud.
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Reflexiones sobre Tenacatita
El conato de violencia que se dio el domingo pasado en Tenacatita refrenda varias dinámicas que se están generando en el estado y que es necesario reflexionar y tomar en cuenta, ya que, más temprano que tarde impactarán sobre las posibilidades de un verdadero desarrollo sustentable en la entidad y en esa región en específico. La primera consideración a retomar es que las costas de Jalisco siguen siendo un espacio que el capital local y trasnacional quiere apropiarse y explotar en función de su reproducción y acumulación. Ante la continua degeneración de los espacios naturales que cada vez son menos y de menor calidad, empresarios en colusión con la clase política, pretenden por todos los medios apropiarse de estos recursos estratégicos. En esta dinámica, los pobladores originales que han cuidado y salvaguardado estos espacios ya no son necesarios y por esta razón se les ve como un estorbo y en el mejor de los casos se les considera para ser los futuros meseros, mucamas, jardineros, cantineros, taxistas de los nuevos “desarrollos turísticos”. Sin demeritar de ninguna manera estas actividades, lo que está detrás de esta lógica es que los antiguos dueños de esas tierras pasan a ser asalariados dependientes del capital y su capacidad de decidir sobre la que por muchos años fue su tierra se nulifica y se pierde.
Una segunda consideración al respecto de este acontecimiento, es que prevalece en la clase política y en muchos sectores de la sociedad que el desarrollo sólo proviene de la atracción de capitales y que para lograr este propósito se puede hacer cualquier cosa y pisotear cualquier derecho. A los pobladores locales no se les atribuye la capacidad de generar su propio desarrollo y de decidir lo que más les convenga. Tienen que ser agentes externos los que dictaminen cuál es la mejor “vocación” de un territorio y para ello se les permite cualquier atropello. Los saberes locales, las prácticas culturales, la economía endógena simplemente no se toma en cuenta y lo que predomina es la pretensión de generar una riqueza que luego se distribuirá entre aquellos que primero han sido despojados de sus tierras. Por supuesto que este argumento falaz no se sostiene, ya que la tan anunciada distribución nunca llega.
El tercer elemento que resalta en el caso de Tenacatita son las constantes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos que están a la orden del día. Bloqueo de vías federales de comunicación, golpes, amenazas, destrucción de patrimonio, agresión a periodistas, uso indebido de la fuerza, utilización de la seguridad pública en beneficio de intereses privados y hasta problemas en el Poder Ejecutivo para definir las tareas de las policías auxiliares y tener claras las cadenas de mando. Ningún tipo de desarrollo puede estar fundado en la violación a los derechos humanos. Un auténtico desarrollo siempre viene acompañado de un aumento en la calidad de la democracia y de un mayor respeto de los derechos, no hacerlo de esta forma condena al fracaso cualquier iniciativa de este tipo, ya que tendrá como sustento el autoritarismo y la represión. Desarrollo a base de violación a los derechos humanos es una contradicción irresoluble y una apuesta sostenida con alfileres.
La cuarta reflexión se orienta a evaluar la actuación de los involucrados en el conflicto. Los actores políticos que se supone se dedican a resolver conflictos por las vías pacíficas y que deberían ayudar a la sociedad a llegar acuerdos justos para todas las partes, son los que toman partido y generan violencia. Es insostenible la postura del gobierno del estado en el caso de Tenacatita, ya que han tomado una clara posición a favor de la empresa Rodenas y para cumplir con la ley violaron los derechos humanos de los pobladores. Además, no han sido capaces de ubicarse como mediadores y tratar de resolver el conflicto de forma pacífica y constructiva. El rostro autoritario y represor del Ejecutivo ha quedado más que evidenciado, aumentando con ello el descrédito y la falta de legitimidad del gobierno de Jalisco. Tampoco ayuda nada que un partido político se apropie de la lucha desoyendo acuerdos que ya se tenían con otros partidos, y que incluso genere actos que provocan violencia aprovechando su fuero. En lugar de propiciar los espacios de diálogo, lo que hemos visto hasta ahora, es que estos actores producen mayor encono en la sociedad y menos posibilidades de negociación. En esta dinámica los pobladores desalojados quedan en medio y su voz queda acallada entre los dimes y diretes de una clase política que se apropió del conflicto y lo politizó.
El desarrollo no puede desvincularse del respeto de los derechos humanos y de la democracia vista como capacidad de decisión y autonomía de los pueblos y comunidades. Este trinomio es inseparable y el optar sólo por uno de los lados de este triángulo virtuoso nos puede llevar a graves y profundos conflictos.
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